¡BELLA ITALIA!
Salir de la isla es algo obligado para despejar la mente y cargar las pilas. Para
los que somos inquietos y tenemos necesidad de ver cosas aún más .En esta
ocasión tocaba Italia, una gastronomía conocida pero desde la distancia y con
la intención de recorrer "el Grand Tour" y su cocina, ayudados por
una guía de Slow Food "Osteria d`Italia" comenzó nuestro viaje.

Como les diseccionaré
el trayecto por partes, para no resultar pesado, lo mejor es unos consejos para
los que tengan ocasión de viajar a Italia a la hora de comer. Todo el mundo
come a todas horas y puede hacerlo en un bar a lo largo de todo el día: paninos,
rolls o pan trammenzinni, la pizza al taglio es socorrida y suele ser
buena además de económica o en las
deliciosas pastelerías, donde brioches, focaccias, panforte o demás
especialidades nos obligarán a controlar nuestra voracidad.


Si lo que desea es
sentarse puede comer cosas sencillas tipo salami, mortadela… acompañado de
buenos vinos, ha de buscar una de las
numerosas enotecas, o en las “osterías” a modo de casas de comida pero
con una decoración sencilla, que resulta bastante asequible.
Las “trattorias”
son sencillos locales más rústicos, regentados generalmente por familias con
pequeñas cartas, donde el buen producto y la cocina casera están garantizados.
Y por último “el
ristorante”, con todos los servicios, muchos más detalles y por lo tanto mayor
precio.
Tras numerosas
visitas les aseguro que comer bien es más fácil que comer mal. Simplemente ha de
dejarse aconsejar y comer lo típico de la zona,
pues en Italia el producto que se consume es italiano, sobre todo, si
como nosotros visita locales Slow Food, algo que empieza a ser una seña de
identidad, una manera muy inteligente de enfrentarse a la crisis a base de
producto local, recuperando variedades autóctonas, ofreciendo cosas auténticas,
desde luego no hay mejor manera de hacer patria.
Como los italianos
están muy orgullosos de sus productos, te darán lo mejor si muestras interés
por ellos y por sus costumbres, además de regalarte una amabilidad insuperable.
¡Por fin! He
podido degustar platos tan mal imitados como un arroz a la milanesa, los
tagliatelle al ragú, la rebollita, el ossobucco, una mortadela de verdad, los
mejores cantuccinis de mi vida con vin santo en Lucca; el mejor helado del
mundo en San Gimmignano, Papardelle con salsa de liebre en Volterra, la Bisteca
alla Fiorentina en Firenze, la Panna cotta con castañas en Greve in Chianti, un Bellini en el Harri´s bar de
Venecia……