lunes, 31 de enero de 2011

Slow food..a ritmo de caracol-Alubias con rape-Santiago Ruiz

    El pasado jueves (13-dic-2007), asistí a una charla coloquio sobre la asociación “Slow Food”, por iniciativa del GOB, que se celebró en el salón de plenos del Ayuntamiento de Mahón.     
    Este movimiento fue creado en Italia, en 1.986 por el periodista Carlo Petrini en la ciudad de Bra para fomentar la recuperación de los buenos hábitos alimenticios; Petrini, comprendió que tenía que hacer algo para detener el avance del “Fast food”, cuando vió que abrían un McDonalds en su pueblo, dándose cuenta de que las nuevas generaciones habían perdido la sana costumbre de dedicarle tiempo a comer.
    Hoy en día la asociación cuenta con más de 100.000 socios repartidos por todo el mundo, que fomentan el respeto por el producto y por los productores. Dentro de sus objetivos, destacan:
a)      Otorgar dignidad cultural a las temáticas relacionadas con la comida y la alimentación.
b)      Individuar los productos alimenticios y las modalidades de producción  ligados a un territorio, en una óptica de salvaguardia de la biodiversidad, promoviendo su categorización y protección, como bien cultural.
c)      Elevar la cultura gastronómica de la ciudadanía y en particular de las generaciones más jóvenes, con el objetivo de lograr la plena consciencia del derecho al placer y al gusto.
d)      Promover la práctica de una calidad de vida distinta, basada en el respeto al ritmo y tiempo naturales, al ambiente y la salud de los consumidores.
    Para un cocinero todo esto es muy importante, es decir, un producto tiene mayor valor si conozco su procedencia directa; no es lo mismo un conejo de granja que ha malvivido, que un conejo que cría el payés a base de hierba, que él mismo ha sembrado, teniendo cuidado de que no pase frío en invierno, ni calor en verano, la carne de un animal estresado o maltratado también maltratará a quien la coma; ya que por el mero hecho de existir los humanos erosionamos el medio en el que vivimos, qué menos que respetarlo al máximo.
    Además el Slow Food, promueve el pasar tiempo en la mesa, compartir mesa con amigos y familia, es un acto de generosidad, dedicar tiempo a elaborar un plato o a hacer un buen queso, es el auténtico lujo de hoy en día.
    La asociación protege un comercio justo, donde evitemos las grandes superficies con productos estandarizados, luz y aire artificiales y fomentemos los productos artesanos y orgánicos, en lugares más naturales. Por ejemplo ¿se imaginan Menorca libre de pesticidas, totalmente orgánico? Estaría bien siendo como es una Reserva de la Biosfera y aunque lo desconozco, no sé si existirían muchas islas en el mundo con ese privilegio.
    Dentro del sinfín de actividades del Slow Food en el mundo, han creado la primera Universidad de Ciencia Gastronómica en Pollenzo y Colorno, protegen productos alimenticios locales amenazados de extinguirse con “El Arca del gusto” y el “Salón del Gusto” en Turín, donde en el Foro Internacional Terra Madre, se han agrupado un montón de productores de países de todo el mundo para poder intercambiar sus productos artesanos directamente.
    Por si todo esto fuera poco, el movimiento Slow, está traspasando la gastronomía para fomentar un nuevo estilo de vida, de ahí surgen también las Slow Cities o Convivias, que son ciudades de menos de 50.000 habitantes donde el ritmo de vida permite vivir muchos más años y de una manera más pausada.
    Siempre he pensado que en cierta manera en Menorca, llevamos a cabo la filosofía Slow, ya que nos gusta practicar el deporte del “poc a poc”, dedicarles tiempo a la familia y a los amigos en torno a la buena mesa en la que siempre abundan los productos de la tierra. ¿No debería ser éste el mejor de los reclamos turísticos? Transmitir un estilo de vida más pausado, menos consumista y disfrutar de las cosas buenas cuidando el entorno.

Alubias con rape
Para 4 personas

Ingredientes:
-1/2 kg. de alubias, mejor si son fabes
-1 cebolla
-1 pimiento verde
-1 tomate rallado
-3 dientes de ajo
-Perejil picado
-Aceite de oliva virgen
-1 hoja de laurel
-1 cucharadita de pimentón
-600 gr. de rape limpio, cortado a taquitos

Elaboración:
1)      Cocer las alubias, previamente remojadas, unas 10 horas, en agua fría. Cuando comiencen a hervir, espumar cuanto sea necesario. Tras este paso, añadir el aceite, la cebolla, el pimiento verde y el tomate, todo picado muy fino, también la hoja de laurel y un pelín de sal. Asustar con agua fría de vez en cuando.
2)      Tras 20´ de cocción, bajar el fuego al mínimo y dejar cocer por espacio de 1 hora y cuarto más.
3)      Dorar el ajo picado en una sartén con aceite de oliva y saltear ligeramente el rape junto con el pimentón. Introducir en las alubias, dejando cocer 5 minutos más. Rectificar de sal, comprobando que las alubias estén tiernas.
4)      Añadir el perejil picado y listo.
Nota: Estará más rico de un día para otro.


Santiago Ruiz
    El fundador de la bodega, Ángel Martínez, fue uno de los pioneros en elaborar y etiquetar vinos en Galicia. Su yerno, prosigue con la bodega y un hijo de éste, Santiago Ruiz, fue quien se hizo cargo de la bodega y continuó con la tradición familiar, promocionando los vinos de Galicia por toda España y también en el extranjero, dotando a su bodega de los mejores avances tecnológicos.
    La peculiaridad de este Rías Baixas, es que también tiene una pequeña parte, además del omnipresente Albariño, de Loureiro y Treixadura, que le da un carácter muy personal.
    A la vista es amarillo pajizo pálido, éste color va subiendo de tono con el paso del tiempo, porque esta es otra de sus particularidades, para mi gusto personal, este vino gana de un año para otro, volviéndose más complejo y con más matices, aunque en el año con un estupendo aroma floral y alimonado; de gusto contundente, combinado con una estupenda acidez, no tiene rival en cuanto lo combinamos con mariscos y pescados.
    Con un precio aproximado de 12 €, lo reconocerán rápidamente por la sencillez de su etiqueta, hecha a mano.

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