martes, 24 de mayo de 2011

Tartas de boda

Si, lo reconozco, me encanta el ¡Hola!, y no por el cotilleo, por supuesto. Me encanta porque siempre salen unas casas impresionantes y algún detalle gastronómico relacionado con el buen gusto y el “savoir faire”. En esta ocasión, con el tema de la famosa boda de la realiza británica, aparecían unas fotos y unas pequeñas notas, donde nos describían la impresionante tarta nupcial elaborada por la repostera Fiona Cairns, que tomaron como postre los afortunados novios e invitados. Toda una obra de arte decorada con flores de pastillaje, celosías, guirnaldas y filigrana de azúcar. Clásica, elegante e inmaculadamente blanca.
    Y es que el tema de las tartas de boda, ya viene de largo, pues desde la época de la antigua Roma, existía la costumbre de que los novios agasajasen a sus invitados con unas tortas que el varón rompía sobre la cabeza de la novia, como símbolo de prosperidad. Después, esas simples tortas de harina, derivaron en pasteles, que incluso en ocasiones llevaban los propios invitados, hasta que en el S. XVIII, un aprendiz de panadero londinense, Thomas Rich, se enamoró de la hija de su patrón y tras montar su propio obrador y solicitar su mano, elaboró un pastel para su enamorada, de varios pisos, que imitaba la Iglesia de St. Bride, coronada incluso con su peculiar capitel, algo nunca visto hasta entonces y que hizo que su matrimonio popularizase este tipo de tartas de boda en pisos, que aún permanece en nuestra época.
    Existen soportes donde presentar las tartas a modo de escaleras o sobre espejos que realzan la estética consiguiendo mayor volumen; aunque sobre estos soportes cada día se estila más colocar porciones individuales del pastel, para facilitar el servicio por parte del personal de sala y coronarla con una única tarta que los novios cortarán conjuntamente con ayuda de una espada de noble acero toledano, como símbolo de unión de la pareja.
    Los bizcochos ricos en grasa y frutos secos, rellenos de crema de mantequilla, son muy apropiados como tarta de banquete, cubiertos de una fina capa de masa de pastillaje de azúcar (aunque en Menorca tenemos el problema de la humedad) o una fina capa de mazapán, nata o merengue.
    También resultan apropiadas las tartas tipo semifrío con frutas frescas, por ser más ligeras tras un copioso menú.
    Otra clásica tarta de boda francesa es el “Croquembouche”, donde un gran número de profiteroles rellenos de crema tipo “Chibouste” y mojados en caramelo, se colocan artísticamente formando un cono muy elevado, que luego se decora con caramelo hilado, resultando espectacular. ¿Qué menos para el día de su boda?

Tarta Sarah Bernhardt
 
Ingredientes para cuatro personas:
-         Seis huevos
-         200 gramos de harina
-         200 gramos de azúcar

Para el relleno y la decoración:
-         200 gramos de almendras peladas, tostadas y fileteadas
-         250 gramos de mantequilla
-         150 gramos de azúcar
-         Cuatro yemas de huevo
-         100 gramos de azúcar de lustre
-         Una copita de licor
-         Guindas

Preparación:
1)      Confeccionar primero el bizcocho para tarta, para ello, colocar los huevos en un bol, junto con el azúcar, y batir hasta que adquiera un punto de relieve.
2)      Añadir entonces la harina, previamente tamizada, mezclándola cuidadosamente y sin batir.
3)      Engrasar un molde redondo, enharinarlo ligeramente y verter en él la masa.
4)      Cocer en el horno a temperatura suave unos 20 minutos. Una vez cocido, sacarlo del horno, y dejarlo enfriar.
5)      Mientras se enfría, preparar la crema de mantequilla.
6)      En un cazo con un poco de agua, poner el azúcar y hacer un almíbar suave.
7)      A continuación, colocar la mantequilla en un bol y reblandecerla al baño María.
8)      Agregar el almíbar lentamente, sin dejar de remover con una batidora, para que resulte una crema fina.
9)      Partir el bizcocho por la mitad horizontalmente, y emborrachar la parte inferior con la copita de licor.
10)  Extender una capa de crema de mantequilla y cubrir con la parte superior del bizcocho, pero invirtiéndola.
11)  Recortar cuidadosamente los bordes para eliminar la parte quemada de los mismos y para que la tarta quede bien redonda.
12)  Seguidamente, úntala toda, incluido los bordes, con crema de mantequilla, dejando un poco para la decoración final.
13)  Espolvorear con azúcar lustre, y cubrir toda la tarta con las almendras fileteadas. 

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