domingo, 9 de octubre de 2011

Chiringuitos

Por alguna extraña razón, cada vez que escucho esa palabra en mi mente, no deja de sonar en mi cabeza, durante todo el día la canción del verano de Georgie Dann.
    Los chiringuitos son algo tan propio de la época estival como la propia playa, las tumbonas o la subida de las tarifas aéreas. Pero fuera de historias, existen pocos placeres comparables con tomarse una sangría bajo una sombrilla de Coca-cola tras haber estado 2 horas torrándonos bajo el sol abrasador, embelesados con el sonido de las olas rompiendo en la arena y los niños chillando.
    La comodidad que supone poder comerse una paella subida de colorante con los pies llenos de arena, el bañador mojado y esa horrible camisa de flores, ayuda a que la comida nos resulte deliciosa.
    Unos espetos de sardina hechos a la brasa (espero verlos algún día en algún chiringuito de Menorca), ensaladas mixtas (no aguadas por favor), con un buen espárrago y ventresca de atún, son ideales y sencillas, como lo es el pescadito frito en aceite limpio, los mejillones al vapor o un escalope de ternera a la vienesa, todo aromatizado con efluvios de bronceador aroma coco. De ahí que Heston Blumenthal, en su 3 estrellas Michelín, utilizase un Ipod con los platos para ambientarlos, ya que su restaurante está situado en triste y aburrido barrio londinense.
  Unos buenos salmonetes a la plancha, con ajo, perejil y unas gambas, nos harán disfrutar como locos y no nos importará que le cocinero no haya pasado horas fileteándolos y quitándoles las espinas con ayuda de una pinzas. Y si no, siempre nos queda la opción de los platos combinados, donde las patatas (por favor, no congeladas), con ensaladilla, calamares a la romana y huevos fritos, no desmerecen al paladar del mejor de los gourmets, siempre acompañado por el entorno y la relajación que producen las vacaciones.
    Bueno, por eso, aunque chiringuitos, los hay malos, como en todas las cosas, pero también los hay muy buenos, con muy buen servicio y que se encargan de que a los usuarios de las playas no les falte un aseo o tomarte una cervecita fresca cuando tienes sed, disfrutando del paisaje.
    Como postre: melón y sandía son obligados, y para los más exigentes: un limón o naranja helado de La Menorquina, envuelto en papel celofán de colores. ¿Qué quieren que les diga? A mi me encanta.

Simple ensalada veraniega
Para 4 personas

Ingredientes:
-Lechuga Trocadero
-1 lata de maiz
-Gambas peladas pequeñas
-1 limón
-2 aguacates
-2 huevos duros
-2 patatas cocidas con piel
-Rabanitos
-8 espárragos de buen calibre
-Vinagreta de aceite con vinagre de Jerez, sal, miel y soja

Elaboración:

1)      Lavar la lechuga y colocarla en un bol amplio, bien escurrida
2)      Macerar las gambas peladas con zumo de limón y aceite de oliva
3)      Cortar las patatas en rodajas gruesas, los huevos en cuartos y picar los rabanitos
4)      Formar la vinagreta y aliñar la lechuga
5)      Mezclar el aguacate en puré con el maiz escurrido
6)      En una fuente disponer, en el centro, las lechugas aliñadas y alrededor montaditos de patata, aguacate, huevo, gambas y espárrago.


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