martes, 1 de noviembre de 2011

Melocotones

Otra estrella de final de temporada, una fruta deliciosa y delicada que nos da muchas alegrías.
Originario de China donde se cosecha desde hace mas de 3.000 años no llegó a Europa hasta la Edad Media donde los climas templados hicieron que se quedara hasta conseguir que España sea el segundo productor tras Italia cosechando joyas como el melocotón de Calanda en Teruel con denominación de origen,  o el melocotón de Viña de carne mas rojiza que adquiere su nombre al someterse a “estrés hídrico” , es decir, al no regarlo como ocurre con algunas vides,  para aumentar su sabor y perfume. Está considerado como uno de los veinte alimentos  esenciales para  una vida sana por su gran aporte de carotenos e hidratos de carbono y al poder encontrarlo en zumos, fresco, almíbar o mermeladas su consumo  puede ser habitual y apropiado  para todas las edades.
En cocina tuvo mucho protagonismo en uno de los postres típicos de banquete de los años 80, el famoso pijama acompañado de flan y nata, ideal para terminar una comida copiosa.
Se me antoja una sangría de un buen tinto cosechero con trocitos de melocotón que poder comer  tras beber esta refrescante bebida, o si la situación lo requiere y tiene que quedar más “chic” pídase un “Bellini”. Este cocktail creado en el “Harrys Bar” de Venecia combina  zumo de melocotón y champagne acertadamente.
Un chutney de melocotón realzará el foi- grass o un queso de cabra, o simplemente pelados y salteados con mantequilla resultarán  una estupenda guarnición para el cerdo o la caza.
Pero puestos a realzar una fruta nadie lo ha conseguido tanto como Auguste Escoffier, el Chef de Chefs francés.  Sorprendió a la soprano australiana Nellie Melba tras asistir a una de sus representaciones de Lohengrin de Richard Wagner en el Covent Garden de Londres. Madame Melba, cliente fija del Hotel Savoy donde Escoffier dirigía asistió con unos amigos a almorzar al restaurante cuando el chef aprovechó para servirle, inspirándose en el cisne que aparece en escena, un gran cisne de hielo tallado sobre una fuente de planta  relleno entre sus alas de melocotones pochados al vino blanco sobre un lecho helado de vainilla y azúcar hilado para admiración de los asistentes. ¡Eso si que es fardar!
Más tarde, el chef incorporó a su receta  el complemento ideal, un puré de frambuesas. De ahí nació el “Peach Melba”. Un postre con más de un siglo de vida que se encuentra en plena actualidad pues el mismísimo Ferrán Adriá lo ofreció  en el menú degustación del cierre del Bullí en homenaje al histórico chef. Su plato número 1846, año del nacimiento de Escoffier. 

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