domingo, 11 de diciembre de 2011

Dime lo que comes

“Dime lo que comes y te diré quien eres”, sentenció Brillat-Savarin en su Fisiología del gusto, pero para ser absolutamente objetivos, deberíamos de combinar hábitos y posibilidades, pues por muy sibarita que sea uno, si el bolsillo no le acompaña, se perderá muchos placeres de la buena mesa.
     Hay personas para las que el momento de la comida es el más importante del día y lo celebran con ceremonia, personas que aunque coman solas lo hacen a mesa y mantel, acompañadas de un ramo de flores frescas y guisando lo que se le antoja, incluso para uno solo, lo que me parece muy inteligente, o ¿quién se va a cuidar mejor que unos mismo?
    Otros, por diversas circunstancias, se limitan, en el día a día, a comer lo que pillan, y la alimentación pasa a ser un ocio de fin de semana, cocina cuando tiene tiempo o busca que se lo den hecho.
    Por último lugar está quien no le da la mínima importancia a lo que come, desconfíe de este tipo de personas totalmente. Bromas aparte, los hábitos adquiridos se reflejan en nuestro cuerpo con el paso de los años, por lo que está claro que sin obsesionarnos, como haría un vigoréxico, debemos de cuidar lo que comemos y cómo lo comemos.
    Comer a las horas, una dieta variada, basada en las estaciones, de todo un poco y en plato de postre, nos alargará la vida, así como compartirlo con nuestros seres más queridos, sentados en la mesa y practicando, cuando tengamos ocasión, de una buena sobremesa.
    Curiosamente, dicen que los hábitos alimentarios reflejan la personalidad de un pueblo y de un país, y en España, no cabe duda, de que comemos variado, mucho y bien, ya que la alimentación está asociada a la buena vida, a la fiesta y en definitiva a la cultura, por lo que cada vez se valora más un buen restaurante o un buen producto.
    Por otra parte, están nuestros gustos personales y nuestros platos favoritos, y aunque cada uno tenemos el nuestro, la paella, el jamón ibérico, el marisco, las croquetas o la tortilla de patata, son los que más triunfan. Platos sencillos, a gusto de todos, y sino haga la prueba, diga en grupo que no le gusta la tortilla de patata y observe con qué cara de asombro le mira el resto.
    Estos días tengo entre manos un libro de Jaime Peñafiel, “La mesa está servida majestad”. Me ha sorprendido que el autor tenga un gran conocimiento gastronómico, y desvela que uno de los platos favoritos del rey es la caldera de langosta. Yo que no soy rey, pero cuando puedo como como tal, no tengo un plato favorito, pues me gusta todo y siempre me parece que lo que más me gusta es lo que tengo entre manos; estos días, como muchos de ustedes, esclatassangs preparados de todas las maneras, qué ricos que están y qué buenos los calamares de potera, las sopas de ajo, los buñuelos de viento, el foie-grass trufado, un melocotón maduro…

Lo mejor de Menorca
Para 4 personas

Ingredientes:
-1/2 kg. de esclatassangs (botones)
-16 gambas rojas doble 0
-1 pequeña tacita de sofrito
-Ajo y perejil
-Aceite de oliva
-1 trocito de sobrasada
-Sal, pimienta
-1/2 copita de brandy

Elaboración:

1)      En una paellera, dorar las gambas junto con el aceite, retirar y desglasar con un poquito de brandy.
2)      Incorporar el ajo el perejil y los esclatassangs, dejándolos hacer a fuego lento.
3)      Incorporar la sobrasada y el sofrito. Ambas cosas en poca cantidad.
4)      Salpimentar.
5)      Cuando las setas hayan soltado su sangre y hayan formado salsa, incorporar las gambas y dejar cocinar hasta que se terminen de hacer y se impregnen todos los sabores.
6)      ¡A chuparse los dedos!

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