sábado, 28 de abril de 2012

Candy shop


Tener hijos es una de las mejores aventuras vitales de las que podemos disfrutar y por muchos motivos, uno de ellos es que te recuerdan tu infancia, y como mi "guaje" cumplia 4 años tocaba "piñata" y por lo tanto visita a la tienda de chuches.
    La cara de ilusión de un niño ante una bolsa de golosinas no tiene precio …todos hemos pasado por ello, por supuesto que cada uno teníamos nuestras favoritas. En la actualidad aún existen muchas de mi época que ya podemos definir como clásicas: nubes o marshmalows, regalices, peta-zetas, gominolas de todas las formas y colores imaginables, caramelos, palotes.... y otras más modernas como gominolas con forma de hamburguesa o unas imitando a una pelota de tenis… que no se me ocurre de qué manera han podido hacerla pues rozaba la perfección.
    La alta cocina también se inspira en este tipo de industria, con ella consigue sorprender al comensal y también aplica técnicas de elaboración especiales, que se emplean con las chucherías.  Pues si sabemos cómo se fabrican unas gominolas de limón, podremos preparar unas de aceite de oliva virgen con las que decorar y guarnecer nuestro plato.
    Desde el punto de vista nutritivo no tienen aspecto de ser demasiado saludables, y como algunos niños son adictos, debemos de tener cuidado de que no abusen, pues muchas contienen gran cantidad de azúcares, colorantes y conservantes.
    Recuerdo en un congreso de cocina, que Heston Blumenthal, el triestrellado cocinero del londinense del restaurante" The Fat Duck " y precursor de la denominada cocina molecular, creaba expectativas a sus clientes cuando realizaban una reserva  con una visita virtual (por Internet) a una tienda de chucherías, que luego se materializaba en real al llegar al restaurante con jengibre confitado, galletas de mantequilla o polvos pica-pica sabor lima… con los que los clientes podían retraerse unos años de golpe.
    Yo por si acaso salí de la tienda, para consumo propio, con unos sobres de peta-zetas sabor cola y un bote de algodón de azúcar también llamado "barba papa" título de una de las canciones del grupo ¿musical? "Parchis". ¡Benditos años 80!

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