sábado, 1 de diciembre de 2012

Italia



¡BELLA ITALIA!

Salir de la isla es algo obligado para despejar la mente y cargar las pilas. Para los que somos inquietos y tenemos necesidad de ver cosas aún más .En esta ocasión tocaba Italia, una gastronomía conocida pero desde la distancia y con la intención de recorrer "el Grand Tour" y su cocina, ayudados por una guía de Slow Food "Osteria d`Italia" comenzó nuestro viaje.
    Como les diseccionaré el trayecto por partes, para no resultar pesado, lo mejor es unos consejos para los que tengan ocasión de viajar a Italia a la hora de comer. Todo el mundo come a todas horas y puede hacerlo en un bar a lo largo de todo el día: paninos, rolls o pan trammenzinni, la pizza al taglio es socorrida y suele ser buena  además de económica o en las deliciosas pastelerías, donde brioches, focaccias, panforte o demás especialidades nos obligarán a controlar nuestra voracidad.
    Si lo que desea es sentarse puede comer cosas sencillas tipo salami, mortadela… acompañado de buenos vinos, ha de buscar una de las  numerosas enotecas, o en las “osterías” a modo de casas de comida pero con una decoración sencilla, que resulta bastante asequible.

    Las “trattorias” son sencillos locales más rústicos, regentados generalmente por familias con pequeñas cartas, donde el buen producto y la cocina casera están garantizados.
    Y por último “el ristorante”, con todos los servicios, muchos más detalles y por lo tanto mayor precio.
    Tras numerosas visitas les aseguro que comer bien es más fácil que comer mal. Simplemente ha de dejarse aconsejar y comer lo típico de la zona,  pues en Italia el producto que se consume es italiano, sobre todo, si como nosotros visita locales Slow Food, algo que empieza a ser una seña de identidad, una manera muy inteligente de enfrentarse a la crisis a base de producto local, recuperando variedades autóctonas, ofreciendo cosas auténticas, desde luego no hay mejor manera de hacer patria.
    Como los italianos están muy orgullosos de sus productos, te darán lo mejor si muestras interés por ellos y por sus costumbres, además de regalarte una amabilidad insuperable.
    ¡Por fin! He podido degustar platos tan mal imitados como un arroz a la milanesa, los tagliatelle al ragú, la rebollita, el ossobucco, una mortadela de verdad, los mejores cantuccinis de mi vida con vin santo en Lucca; el mejor helado del mundo en San Gimmignano, Papardelle con salsa de liebre en Volterra, la Bisteca alla Fiorentina en Firenze, la Panna cotta con castañas en Greve in  Chianti, un Bellini en el Harri´s bar de Venecia……

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