viernes, 11 de enero de 2013

Membrillo


Cerca de mi casa hay un membrillo sin dueño conocido, pues ha salido al margen de la carretera de una manera salvaje. Cada temporada lo vigilamos para recoger sus frutos, que al ser de un árbol poco cuidado y sin ningún tipo de mantenimiento, suelen ser pequeños, feos y arrugados, pero muy aromáticos y con el añadido de sabor que da la fruta robada.
    Este árbol  emparentado con el manzano y el peral, nos da unas frutas que en crudo resultan demasiado astringentes, aunque en algunos puntos del planeta tambien lo consumen  asi, por lo que resulta mas apropiado para cocinar y nos muestra todo su esplendor en compotas combinado con otras frutas, cocido en vino con azucar y aromaticos o como solemos consumirlo como carne de membrillo o dulce de membrillo que acompañado con queso y nueces, resulta uno de los matrimonios mejor avenidos que existen.
    Pero aparte de estos usos clásicos el membrillo también resulta perfecto cocido en almíbar ligero para acompañar una carne de cerdo asada o a modo de puré para realzar esas carnes de caza mayor de sabor recio.
    Unos taquitos de dulce de membrillo para darle un toque a una ensalada con escarola, queso de Mahón y lardones de bacon, resulta deliciosa... o para saborizar nuestra estupenda salsa mahonesa.
    El membrillo es de esos productos que nos recuerdan que ha pasado otro año, que ha llegado otra estación y que entre membrillo y membrillo, pasa la vida, lo cual no esta nada mal, teniendo provisiones de este dulce amigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario